sábado, 5 de junio de 2010

¿Se agotará la pesca en los mares?


El agotamiento total de la pesca es un futurible; es decir, si se dieran ciertas circunstancias, pasaría a ser una realidad. Por ahora, lo que sí se viene registrando son los diversos informes de organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), que han desechado el famoso mito de que el mar es eternamente rico e invulnerable.

Dichas organizaciones no solo se han encargado de dar la alarma y tocar la bocina preventiva, sino que junto a varias ONG, proponen una serie de planes en los que se busca frenar el vertiginoso ritmo de extracción y producción pesquera. El objetivo: mantener activo el recurso marino y recuperar la mayor cantidad de especies que se encuentran en peligro de extinción.

De las casi 20 millones de toneladas que se extraían en la década de los 50, se pasó a las 90 millones de toneladas (aproximado) a fines de los 80's. En el 2006, la extracción de 143, 6 millones de toneladas quedó como un nuevo récord. Y respecto al consumo per cápita, este se ha incrementado en los diez últimos años entorno al 50 por ciento, pasando de un suministro de once kilos por persona al año a 16,2 kilos.

La zona del mundo donde más se pesca es el noroeste del Pacífico. Ahí se ubican las costas de Japón, Corea y China; siendo este último el país más productor de pescado en el mundo. En las áreas europeas y del Mediterráneo, la cifra oscila los 11 millones de toneladas.

En la segunda zona más importante en cuanto a pesca (sureste) está ubicado el Perú. Forma parte de los diez principales países productores de pescado para el consumo humano. La pesca industrial y artesanal son las principales modalidades de extracción. Sin embargo, el monitoreo que realiza el Instituto Peruano del Mar (IMARPE) no ha logrado excluir al país de los informes y recomendaciones que auguran el declive de las especies marinas.

El control de la pesca es un problema mundial que empezó a tomar mayor peso mediático en diarios y páginas Web. El diario “El País” de España, por mencionar un ejemplo, publicó una nota en el 2006. El titular lo decía todo: “Un estudio augura el agotamiento de la pesca en 2048”.

Las interrogantes respecto a este tema suelen ir acompañadas de cierto escepticismo. Es cierto, los peces son un recurso renovable; sin embargo, la extracción de estos en su etapa de no reproducción, la contaminación y los fenómenos climáticos son algunas de las circunstancias que hacen de la escasez una posibilidad.

Obviamente, son pocos los que piensan en las generaciones futuras y tal vez sean pocos los que recuerden de que gracias a la iniciativa del gobierno canadiense existe “El Día Mundial de los Océanos” (8 de junio); un día que podría llamarse “El Día Mundial de los Océanos sobreexplotados y, que en el peor de los casos, pasaría a ser “El Día Mundial de los Océanos vacíos”.

Jorge Bruce y Martín Tanaka, dos posturas respecto al racismo en la actualidad


En el 2008, el psicoanalista Jorge Bruce publicó el libro “Nos habíamos choleado tanto”, que en síntesis apela a la postura de que todas las personas son racistas a causa de un tema cultural.

La base de Bruce se centra en el término “mapeo” (aporte del psicoanálisis), que se alimenta del entorno, para clasificar a los demás: más o menos estético. Y aunque lo natural es que los seres humanos clasifiquemos todo lo que nos rodea; cuando dicha segmentación crea en el imaginario de una persona la idea de superioridad por “x” motivos, la “racialización (término acuñado por Bruce que refiere a la utilización de la raza en cualquiera de sus extremos) se adopta como un hábito.

Bruce también insiste en algunos temas como la ilógica justificación que utiliza la publicidad frente a trabajos racistas. Los publicistas se defienden con el argumento de que sus paradigmas son netamente aspiracionales. A esta justificación, Bruce plantea que sí se puede aspirar a mejorar la parte económica, pero ¿cómo se aspira a mejorar la piel, el color del cabello o el de los ojos?

Por otro lado, el sociólogo Martín Tanaka no ve al racismo como un mero asunto interno (vivencia íntima tanto en el inconsciente como en el plan de las mentalidades. Es más, Tanaka define al racismo como un fenómeno social en el que ambas personas (discriminado y discriminador), aceptan una jerarquía.

A diferencia de Bruce, que hace énfasis a la continuidad de tales prejuicios y estereotipos propios del mapeo natural de cada persona, Tanaka se enfoca en los cambios que se han dado en nuestra sociedad, es decir, en la práctica. “Los cambios nos ayudan a entender el desorden en el que vivimos”, manifestó en una entrevista que le hiciera Marco Sifuentes.

Para Tanaka, la otrora jerarquización que se daba en la década del 40 “ya fue”, en palabras textuales (ver su blog). Desde que un grupo de personas empezó a “desobedecer” lo establecido, frases amenazantes como “¿Sabes con quién estás hablando?”, pasaron a la historia. Y dicho cambio se consolidó con el gobierno de Velasco, quien a través de la reforma agraria, la retórica de la igualdad, etc., le dio otra perspectiva a muchos provincianos acostumbrados a cumplir órdenes.

Si para Bruce, el hecho de que un padre le diga a su hijo: “No te cases con ella porque es chola” es el mejor ejemplo de que existe en la parte interna, para Tanaka es solo una pequeña muestra de racismo, pues hoy en día, la gran cantidad de parejas que pasean por las calles están ajenas a tales situaciones.

En lo que ambos coinciden es en la existencia del racismo. Un racismo con el que se tiene que luchar día a día. Para Bruce, un racismo “caleta”; que quiere pasar desapercibido, que invade todas las clases; mientras que para Tanaka, un racismo que pierde significado en quienes lo ignoran a partir de la eliminación de jerarquías preestablecidas.